Tiempo de estar despiertos

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Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de entre los muertos, Y te alumbrará el Mesías.

Efesios 5:14

Justo antes de ser entregado en el Getsemaní, Jesús les había pedido a sus discípulos que permanecieran velando con él. Y cuando regresó a encontrarse donde ellos, los encontró durmiendo.  De inmediato confrontó a Pedro y le preguntó: ¿No pudisteis velar conmigo una sola hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; en verdad, el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil. Y a pesar de haberlos alertado, esta escena se repitió 3 veces (Mateo 26:36-46) En medio de un momento tan significativo, él solo esperaba que estuvieran alerta, conectados con el Padre en unidad con él.

Del mismo modo, en este momento el Espíritu nos está llamando para mantenernos alerta. Nos está inquietando acerca de los tiempos en que estamos viviendo y moviéndonos para que seamos sabios y utilicemos bien el tiempo. Efesios 15: 15 Mirad pues con diligencia cómo os comportáis, no como necios, sino como sabios; 16 haciendo buen uso del tiempo porque los días son malos.

Reflexionaba acerca del libro de Eclesiastés donde al final del libro (capítulo 12:8), el escritor del libro nos dice, Vanidad de vanidades, todo es vanidad, y reflexiona acerca de cómo se va la vida haciendo cosas vanas que no nos construyen ni nos edifican. Y esto nos confronta a pensar en, ¿qué estamos haciendo con nuestra vida?, ¿qué estamos haciendo con nuestro tiempo?

Démosle significado a Vanidad para que podamos comprender el concepto – cualidad de vano (vacío, hueco o falto de realidad, sustancia o solidez). Este adjetivo está vinculado a lo insustancial, la arrogancia, la presunción y el envanecimiento, de igual modo, este termino hace referencia a lo que tiene caducidad, o sea, a lo que es pasajero, no permanente. Lo vano son aquellas cosas que no trascienden, que carecen de valor y de sentido, que no nos añaden nada de valor y de cambios significativos a nuestra vida.

Ya se nos está yendo un año más, y hemos estados tan absortos con las dificultades que han acontecido en este año, que no hemos podido aprovechar bien el tiempo en lo importante. Y hoy se nos está llamando la atención a un despertar, porque la vida continua, no se ha detenido.

Quizás muchos de nosotros nos hemos sentidos detenidos, pero el tiempo ha seguido pasando. Porque el tiempo, no se detiene, no retrocede, no se estira. Es importante que entendamos la diferencia entre gastar e invertir el tiempo. Y tristemente, muchos han gastado el tiempo, aletargados, esperando que pase algo en mi exterior, cuando lo que tiene que ocurrir, tiene que ocurrir desde mi interior.  

Necesito reflexionar: ¿qué he hecho con mi vida este año? ¿En qué he estado invirtiendo mi tiempo? ¿Cuántas decisiones he seguido postergando? ¿Cuánto tiempo he estado gastando en cosas que no me han producido nada? ¿Qué cosas han estado detenidas por mi inacción? ¿Qué es lo que realmente siento que me está deteniendo? ¿Realmente el problema ha estado afuera o dentro de mí? En el tiempo donde tuve que mantenerme alejado de todo y de todos, ¿Cuánto tiempo tome para evolucionar, para crecer, para reinventarme? ¿Estoy consciente de que lo que estoy viviendo en mi hoy, es producto de las decisiones y de lo que hice (o dejé de hacer) en mi ayer? Y pudiéramos hacer algunas otras preguntas que nos ayudarían a mirar hacia adentro de nosotros antes de señalar las situaciones externas.

Son los momentos de introspección los que nos llevan a la realidad de las cosas, los que nos confrontan, aunque nos duela. Los que nos empujan cuando estamos detenidos, llenos de temor e inseguridades que no hemos querido soltar.  Los tiempos que se avecinan, podrían traer mayores dificultades de las que hasta hoy hemos vivido, y si no hemos podido manejar estos tiempos con sabiduría, ¿Qué pasaría en medio de mayores dificultades? La falta de toma de decisiones en nuestra vida refleja falta de carácter y de identidad. Y leí algo que te quiero compartir – “Una vida sin identidad ni propósito, es una muerte prematura”.—JOHANN GOETHE, ESCRITOR

El escritor en Eclesiastés terminó reflexionando: 13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre – Eclesiastés 12.  No hay otro camino, al final, todas las respuestas que necesitamos, el motor del cambio, la fuerza para ese empuje que necesitamos, está en Él. Él es el fin de todo discurso. Su palabra dice que él es el camino, la verdad y la vida. Si estás buscando un camino, si no has encontrado la verdad, si sientes que se te va la vida sin alcances ni logros, es porque has estado dirigiéndote a la fuente incorrecta.

Si lo buscas, yo te aseguro que él se deja encontrar, y tiene la verdad y las respuestas que tú necesitas. Deja de hacer resistencia y de perder el tiempo, es momento de estar atentos y velar. Él te está invitando a entrar al lugar secreto con él para entregarte las instrucciones que tu necesitas. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de entre los muertos, Y te alumbrará el Mesías – Efesios 5:14

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